¿Sabías que tus hábitos influyen de manera decisiva en tu capacidad para administrar tu tiempo? Entendemos que cueste modificar un hábito, que a la postre es una rutina ya adquirida o sencillamente una manía perpetuada que ejecutas sin ser consciente de su implicación en tu agenda.
Pero realmente evaluar tus hábitos y aprender a modificarlos cuando sea necesario, va a optimizar tu productividad y te ayudará a lograr tus objetivos a todos los niveles. Dentro de los hábitos de cada uno, por supuesto, los hay positivos y negativos.
Los hábitos positivos pueden ser cosas como la planificación anticipada del día y la organización o priorización de tareas. Dichos hábitos pueden mejorar tu productividad y realmente te están ayudando a mantenerte enfocado en tus objetivos.
Por otro lado, los hábitos negativos, como la procrastinación y la falta de planificación, a buen seguro van a obstaculizar tu rendimiento y dificultar el logro de tus metas. Conviene ser muy crítico evaluando los hábitos propios, ya que muchas veces tenemos hábitos tan integrados que cuesta verlos como tales.
En caso de que necesites evaluar tus hábitos, nunca es mala idea preguntarle a alguien que te conozca bien. Un compañero, una pareja o alguien que conviva contigo en tu vida personal o laboral, pueden darte puntos de vista inesperados o señalarte manías y rutinas que tienes y de las que no eras consciente.
Usa toda esta información para ajustar tus hábitos diarios, identificar áreas de mejora y tomar las medidas que resulten oportunas para cambiar tu comportamiento cuando detectes hábitos negativos.
Cada cambio seguramente implicará que tengas que establecer e integrar nuevas rutinas, eliminar distracciones que puedan estar afectando a tu tiempo, o adoptar las herramientas y técnicas de gestión del tiempo que te permitan realizar una mejora. Al hacer pequeños cambios en tus hábitos, puedes mejorar tu eficiencia y lograr un mayor éxito en todas las áreas de tu vida.